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A 99 años de la inauguración de la Universidad Hebrea, en Jerusalem




La foto muestra el podio y parte de la audiencia en la ceremonia de apertura de la Universidad Hebrea celebrada en el Monte Scopus el 1° de abril de 1925, 7 de Nisán de 1955. En el centro, de pie en el escenario, Lord Arthur James Balfour pronunciando su discurso. Junto a él, las personalidades presentes: (de derecha a izquierda): Menachem Osishkin (de espaldas), Nahum Sokolov, la punta del sombrero del rabino Israel Levy (rabino jefe de los judíos de Francia), el rabino Yosef Hertz (rabino principal de los judíos de Gran Bretaña), Jaim Weizman, Herbert Samuel, el general Allenby, el rabino Avraham Yitzhak HaCohen Kook, el rabino Yaakov Meir, Ahad Ha'am, Jaim Najman Bialik, Yehuda Lieb Magnes.


Cerca del escenario también se ven, entre otros a Lord James de Rothschild y al rabino Meir Bar Ilan (Berlín). A ambos lados del escenario se encuentran Kwasim, guardaespaldas con trajes tradicionales.


La influencia de Albert Einstein en la Universidad Hebrea de Jerusalem

Mientras el físico se encontraba de visita en Argentina, su sueño se cristalizaba en el Monte Scopus: el 1° de abril de 1925, fue inaugurada oficialmente la Universidad Hebrea de Jerusalem.


Debido a sus numerosos éxitos en tecnología, a veces se hace referencia a Israel como la start-up nation. Si este es el caso, la Universidad Hebrea de Jerusalem, que ahora celebra su 99 aniversario, puede verse como la universidad emergente de la nación emergente.


Comparada con los grandes centros de aprendizaje de Europa, con sus siglos de tradiciones académicas, ésta es todavía una universidad muy joven. Sin embargo, hay algo único en su origen que vale la pena recordar en esta ocasión festiva.


La Universidad Hebrea no fue establecida por un monarca gobernante ni por el gobierno de un estado existente. Fue concebido y fundado por el movimiento sionista, que perseguía el objetivo de establecer una patria judía.


Se trataba de una asociación de partidos políticos con diversas agendas e ideologías. Así, los debates sobre la futura universidad y el proceso de planificación específico estuvieron marcados por controversias políticas. El principal desacuerdo fue sobre la naturaleza de la universidad durante los primeros años de su existencia.


Una opinión defendía que la universidad debería primero consolidarse como una institución de investigación de primer nivel con un sólido reconocimiento internacional y sólo después abrir sus puertas a masas de estudiantes y otorgar títulos académicos.


Según esta propuesta, la universidad se abriría como un conjunto de centros de investigación científica, que se ampliaría gradualmente y, en última instancia, evolucionaría hasta convertirse en una institución académica que combinaría investigación y enseñanza.


La otra opinión era admitir inmediatamente a un gran número de estudiantes, lo que podría afectar la capacidad de tener clases con tamaños óptimos y el mejor personal académico y las mejores instalaciones de enseñanza e investigación.


Esta posición fue motivada por las crecientes restricciones a la admisión de estudiantes judíos que se producían al mismo tiempo en las universidades de toda Europa.


El entonces presidente de la organización sionista, Jaim Weizmann, un científico que más tarde se convirtió en el primer presidente del Estado de Israel, apoyó firmemente la primera opción. Albert Einstein, que se unió al movimiento sionista en 1919 y participó activamente en la iniciativa de establecer una universidad de lengua hebrea en Jerusalem, apoyó a Weizmann en este tema.


La Universidad Hebrea ha tenido suerte de que prevaleciera su posición. Si hubiera sido al revés, la Universidad no hubiera desempeñado un rol fundamental a la hora de ayudar a la comunidad judía anterior al Estado, y más tarde al naciente Estado de Israel, dando respuesta a los desafíos médicos, agrícolas, tecnológicos y de seguridad, además de contribuir significativamente al crecimiento del Estado.


El 1° de abril de 1925, miles de personas se reunieron en la ladera oriental del Monte Scopus, frente a una vista panorámica del desierto de Judea, para asistir a la inauguración oficial de la Universidad Hebrea. Esta ceremonia marcó el logro de una importante meta académica y un hito para el pueblo judío. La universidad fue fundada como una organización internacional, con muchas de las mejores mentes de principios del siglo XX entre ellas, incluidos Otto Warburg, Sigmund Freud, Martin Buber, Paul Ehrlich, Jaim Weizmann y Albert Einstein, quien fuera presidente del Comité del Consejo Superior y Académico de la Universidad.


Estuvieron íntimamente involucrados en el desarrollo del concepto, recaudando fondos y obteniendo apoyo para la institución en sus años de formación. Un comité asesor, dirigido por destacados científicos y académicos, estableció los primeros centros de investigación en Jerusalem en los campos de la microbiología, la química y los estudios judíos.


El compromiso de tan distinguidas figuras ayudó a asegurar el éxito de un centro de investigación con estándares internacionales, ubicado en una pequeña y pobre comunidad que lucha por su existencia.


Este concepto de universidad se convirtió en un modelo para futuras instituciones de educación superior en Israel y en un elemento central para el desarrollo de la infraestructura científica y académica de Israel, que ha adquirido fama mundial.


Con motivo de la inauguración de la universidad, Albert Einstein publicó el manifiesto “La Misión de nuestra universidad”, que generó interés y entusiasmo en todo el mundo judío y académico.


“La inauguración de nuestra Universidad Hebrea en el Monte Scopus, en Jerusalem, es un acontecimiento que no sólo debería llenarnos de justo orgullo, sino que también debería inspirarnos a una reflexión seria... Una Universidad es un lugar donde la universalidad del espíritu humano se manifiesta. La ciencia y la investigación sólo reconocen como objetivo la verdad”.“... nuestra Universidad se convertirá rápidamente en un gran centro espiritual que evocará el respeto de la humanidad cultural en todo el mundo”.


(Albert Einstein, La Misión de nuestra universidad)


Es gracias a esta visión heroica de los fundadores de la Universidad Hebrea que cuando se estableció el Estado de Israel en 1948 -23 años después que la universidad- ya contaba con importantes elementos de infraestructura científica y tecnológica con instalaciones de investigación básica y aplicada.


Mientras celebramos el pasado, también reflexionamos sobre el presente y el futuro. La Universidad Hebrea fue fundada por los sueños del movimiento sionista y por el espíritu empresarial personal.Ha evolucionado hasta convertirse en algo notable. Hoy es una institución académica que podemos decir, con mucha confianza y satisfacción, ha cumplido con creces la visión de sus fundadores.


Extraído de un artículo del Prof. Hanoch GutfreundEx presidente de la Universidad Hebrea de Jerusalem y director académico de los Archivos Albert Einstein en la Universidad Hebrea.

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